Karuṇā
karuṇā (sct. karuṇā)
La compasión: el movimiento interior que busca poner fin al sufrimiento ajeno. Segunda de las cuatro «moradas sublimes» (*brahmavihāra*). El *Dhammapada* emplea la palabra francesa *Hû* en el versículo 270, que convierte la compasión hacia todos los seres en la señal del realizado.
On n’est point un Arhat parce qu’on fait du mal aux êtres animés. Celui qui est plein de compassion pour tous les êtres, — voilà celui qu’on appelle « un Arhat ».
La palabra pali karuṇā (idéntica en sánscrito) proviene de la raíz kṛ, actuar: más que una emoción tierna, es el impulso que se dirige hacia el sufrimiento ajeno para verlo cesar. Es la segunda de las cuatro brahmavihāra, las «moradas sublimes»: bondad amorosa, compasión, alegría altruista, ecuanimidad. Si la mettā desea la felicidad de todos, la karuṇā se orienta hacia quienes sufren.
Aquí, algo poco común en el Dhammapada, la palabra francesa del traductor coincide con el concepto pali. En el verso 270, Fernand Hû escribe: «Aquel que está lleno de compasión por todos los seres, —ése es a quien se llama Arhat». El verso define al realizado no tanto por sus poderes como por esta disposición: «no hacer daño a los seres vivos» y, más allá de esta abstención, «estar lleno de compasión». El verso 225 traza la misma línea en negativo: «los sabios, que no dañan a nadie […] llegan a la morada inquebrantable».
La compasión es así el reverso positivo de la no violencia: no dañar es su umbral, aliviar es su plenitud. Vincula la ética con la liberación, pues quien se ha despojado del odio y de la sed ya no tiene motivo para dañar —la no violencia deja de ser una imposición para convertirse en naturaleza.
Karuṇā ≠ lástima condescendiente. La lástima mira desde arriba y mantiene distancia; incluso puede regodearse en la desgracia ajena como en un espectáculo. La compasión budista no se sitúa por encima: reconoce un sufrimiento común a todos los seres. Y su «enemigo cercano» es la aflicción que se deja contagiar —de ahí la necesidad de sostenerla con la ecuanimidad: compadecer sin hundirse, actuar sin agitación.