Greek · Filosofía occidental

Homonoia

ὁμόνοια (homonoia)

La concordia: lo que Aristóteles llama *«la amistad civil»*, el acuerdo de una ciudad sobre lo que hay que querer y hacer. No una mera conformidad de opiniones —unos desconocidos pueden pensar igual sobre astronomía sin ninguna concordia entre ellos—, sino el entendimiento práctico sobre los intereses generales: tomar el mismo partido y ejecutar de consuno la resolución común. Siempre se aplica a actos, y a aquellos que importan a todos. Supone gente de bien, pues los malvados, por su egoísmo desmedido, están perpetuamente en desacuerdo.

La concorde aussi parait bien avoir quelque chose de l'amitié ; et voilà pourquoi il ne faut pas la confondre avec la conformité d'opinions
Aristote, Éthique à Nicomaque, Livre IX, ch. VI. La Morale d'Aristote, Ladrange, 1856 · trans. Jules Barthélemy-Saint-Hilaire · source

El término griego homonoia (ὁμόνοια) —literalmente, la «unidad de pensamiento»— designa en Aristóteles la concordia, que sitúa entre las cosas de la amistad. «La concordia también parece tener algo de amistad; por eso no debe confundirse con la coincidencia de opiniones» (el corpus escrito emplea parait sin acento circunflejo: paraît). Todo el sexto capítulo del noveno libro se resume en esta advertencia contra la confusión.

Pues pensar lo mismo que otro no es estar de acuerdo con él. Una coincidencia de opiniones puede darse entre personas que no se conocen en absoluto, y sobre un asunto sin trascendencia. Dos desconocidos que opinan igual sobre astronomía no por ello comparten concordia: coincidir en esos puntos no implica el menor afecto. La concordia exige algo más que un saber compartido: exige una voluntad compartida.

Aristóteles la ubica, pues, en la acción, no en la especulación. «La concordia se aplica siempre a los actos», y entre estos, a los que revisten importancia y pueden ser igualmente útiles para todos. Se dice que una ciudad goza de concordia cuando hay acuerdo sobre los intereses generales, se adopta la misma postura y se ejecuta de común acuerdo la resolución tomada: que los cargos sean electivos, que se alié con tal pueblo. En este sentido la denomina amistad cívica —la philia elevada a la escala de la ciudad—.

Presupone, por último, personas de bien. Estas desean lo justo y útil para la comunidad y actúan en consecuencia. Los malvados, incapaces de concordia salvo en fragmentos, se disputan el provecho y rehúyen las cargas y los esfuerzos; al querer cada uno todo para sí, viven en perpetuo desacuerdo, obligando al otro sin jamás buscar ellos mismos la justicia. El egoísmo desatado disuelve el vínculo que la concordia teje.

Homonoia (concordia) ≠ coincidencia de opiniones: pensar igual sobre un objeto abstracto, aunque sea entre desconocidos, no constituye concordia, que versa sobre los actos y los intereses comunes. Homonoia ≠ eunoia: la benevolencia es un sentimiento individual hacia una persona, mientras que la concordia es el acuerdo colectivo de una ciudad sobre lo que debe hacerse. Y la concordia no es unanimidad forzada: requiere personas de bien que se pongan de acuerdo libremente, no voluntades constreñidas a la misma postura.

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