Amicitia
amicitia
Para Cicerón, la *amicitia* no es un intercambio de favores, sino la perfecta armonía de dos almas unidas por un afecto mutuo, y su único fundamento es la virtud: sin ella, no hay amistad verdadera. Esta no nace de nuestra debilidad —no llena un vacío—, sino de una inclinación natural que reconoce la probidad en el otro. De ahí su fórmula: el amigo es «otro yo mismo», y la amistad verdadera, porque la naturaleza no cambia, es eterna.
L'amitié n'est autre chose que le parfait accord de deux âmes sur les choses divines et humaines, avec une bienveillance et une affection mutuelles.
El latín amicitia deriva de amare, amar: «de amar proviene la palabra amistad», observa Cicerón. La palabra expresa, ante todo, un afecto, no una alianza de intereses. Su objeto, el amicus, se concibe como un alter idem —un otro idéntico, un segundo yo en el que uno se reconoce. «Tener un amigo es tener otro sí mismo»: la fórmula convierte al amigo en parte de quien ama, no en un auxiliar útil colocado a su lado.
Lo que funda tal amistad es únicamente la virtud. Cicerón lo afirma sin rodeos: «sin virtud, no puede haber amistad verdadera». La amistad tiene «su principio más en la naturaleza que en nuestra flaqueza»: no remedia una carencia, sino que une a quienes, hallando ya en sí mismos sus recursos, son precisamente los más capaces de amar. De este origen proviene su estabilidad: «Si el interés formara el lazo de la amistad, al cambiar el interés, no podría sino romperlo. Pero como la naturaleza no cambia, la amistad verdadera es eterna».
Tres cosas que una misma palabra puede abarcar, pero que deben mantenerse separadas. La amicitia ciceroniana —nacida de la virtud, donde el amigo completa la vida hasta el punto de que perderlo sería «arrebatarle al mundo el sol»— no es la amistad de interés, ese «tráfico» que termina con la ventaja que lo originó; tampoco es del todo la amistad del sabio estoico, que se basta para su felicidad y solo hace amigos para ejercer su virtud —allí, el amigo no completa, sino que desborda un alma ya plena (véase apatheia, beatitudo). Amistad-virtud ≠ amistad-interés ≠ amistad-sobrante del sabio: una sola palabra, tres formas de amar.