Apatheia
ἀπάθεια (apatheia)
La *apatheia* estoica no es la ausencia de sentir, sino la ausencia de perturbación: el estado del alma que ya no es sacudida por las pasiones porque ha corregido los juicios de los que nacen. El sabio sigue percibiendo las cosas, pero ningún objeto le arranca un asentimiento que no haya querido. No es una naturaleza fría, es una victoria de la razón sobre el tumulto.
Elle s’assurera cette sage impassibilité, en considérant chacun des objets qui la peuvent émouvoir, d’abord isolément, puis dans leur relation avec le tout.
El verbo griego paskhein significa sufrir, padecer, recibir una afección. La pathē es aquello que me ocurre y me arrastra a pesar mío; la a-patheia es el estado de quien ya no padece de ese modo. Marco Aurelio explica su mecanismo: el alma alcanza esta impasibilidad no por dureza, sino examinando cada objeto «primero de forma aislada, luego en su relación con el todo». El desasosiego nace del juicio precipitado; se disuelve cuando se suspende ese juicio y se devuelve a las cosas su justa medida.
Por eso la apatheia no tiene nada de insensibilidad. El sabio estoico experimenta los primeros movimientos —palidez, escalofrío, sobresalto—, pero no los consiente, no los convierte en pasiones. La proairesis sigue siendo soberana: véase proairesis. La impasibilidad es el resultado, sobre el afecto, de esa soberanía del juicio.
Tres usos de una misma palabra, que deben mantenerse separados. La apatheia estoica extirpa la pasión mediante la corrección del juicio; la ataraxia epicúrea busca la ausencia de turbación mediante un cálculo de placeres y dolores, no por la erradicación del afecto; la apatheia cristiana de Evagrio Póntico designa la paz de las pasiones que libera y hace posible la caridad —no un fin, sino un umbral hacia el amor. Impasibilidad estoica ≠ tranquilidad epicúrea ≠ apatheia monástica: tres operaciones, una sola palabra griega.