Latin · Filosofía occidental

Béatitude

beatitudo

En Spinoza, la beatitud no es una recompensa prometida tras la muerte ni el resultado de una vida virtuosa: es la virtud misma, identificada con el *amor intellectualis Dei*. Es el estado del alma que conoce las cosas por el tercer género de conocimiento —el conocimiento intuitivo— y que, en ese acto, es plenamente activa, libre, poderosa. La beatitud no corona el esfuerzo; es su tejido.

La Béatitude n'est pas le prix de la vertu, mais la vertu elle-même ; et cet épanouissement n'est pas obtenu par la réduction de nos appétits sensuels, mais c'est au contraire cet épanouissement qui rend possible la réduction de nos appétits sensuels.
Baruch Spinoza, Éthique, Livre V, proposition 42. Garnier Frères, 1913 · trans. Charles Appuhn · source

El término latino beatitudo remite en Spinoza a algo preciso y paradójico. La mayoría de los hombres, escribe en el escolio de la Proposición 42, «parecen creer que la Moral y la Religión son cargas de las que esperan verse liberados tras la muerte para recibir el premio de la servidumbre». Esta visión del mundo —virtud soportada, recompensa anhelada— es exactamente lo que Spinoza invierte.

La beatitud no está al final del camino. Es el camino mismo, en cuanto que el alma es allí activa. Su demostración es rigurosa: la beatitud consiste en el amor a Dios (lo que Appuhn traduce también como «amor intelectual de Dios»); este amor nace del tercer género de conocimiento, el conocimiento intuitivo de las esencias singulares; ahora bien, un acto de conocimiento es un acto del alma en cuanto que actúa, no en cuanto que padece —es, pues, por definición, virtud. Nada que esperar, nada que merecer: conocer adecuadamente es ya florecer.

De ahí una inversión decisiva: no es reduciendo primero los apetitos como se accede a la beatitud, sino que es la beatitud —el crecimiento de la potencia de obrar— la que hace posible esa reducción. La ascesis no precede a la libertad; es su efecto.

Beatitud ≠ alegría. La alegría espinosista es un tránsito, un franqueamiento de umbral de potencia; es dinámica, se atraviesa. La beatitud es un estado estacionario del sabio, conocimiento adquirido que ya no fluctúa con las causas externas. El ignorante, dice Spinoza en el escolio final, «en cuanto deja de padecer, deja también de ser»; el sabio «nunca deja de ser y posee la verdadera satisfacción». La beatitud es ese estado de ser continuo, independiente de la fortuna.

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