Christogenèse
En Teilhard de Chardin, la cristogénesis es la prolongación crística del ascenso del cosmos: si el mundo converge hacia un centro, y ese centro es Cristo, entonces la «Cristogénesis» de san Pablo y san Juan no es otra cosa que la continuación de la noogénesis, coronación a su vez de la cosmogénesis. El devenir del universo, su repliegue hacia el punto Omega, se relee allí como una convergencia en un centro personal —el Cristo cósmico— que asume orgánicamente la obra entera de la creación.
la Christogénèse de saint Paul et de saint Jean n’est rien autre chose, ni rien moins, que le prolongement à la fois attendu et inespéré de la Noogénèse en laquelle, pour notre expérience, culmine la Cosmogénèse.
Al final de El fenómeno humano, Teilhard se atreve a dar un último paso: relee el ascenso del cosmos en clave cristiana. Todo su libro ha descrito un universo que converge —la materia hacia la vida, la vida hacia el pensamiento, el pensamiento hacia un foco último—. Plantea entonces dos condiciones: «Si el Mundo es convergente, y si Cristo ocupa su centro». A partir de ahí, el movimiento cósmico entero recibe un nombre tomado de Pablo y de Juan: la cristogénesis, el devenir-Cristo del universo.
La palabra encaja en una serie. La cosmogénesis es la génesis de la materia, la noogénesis la de la pensamiento que teje la noosfera; la cristogénesis es su término, allí donde la curva de la complejidad-conciencia encuentra su centro personal. Este centro es el punto Omega leído como persona: no un límite abstracto hacia el que tender, sino un Cristo «envuelto orgánicamente en la majestad de su creación», foco vivo que reúne sin disolver. La evolución deja de ser una amenaza para el creyente; se convierte en el camino mismo de la unión con Dios.
La cristogénesis ≠ la hominización. La hominización es un hecho observable, el umbral en el que la vida accede a la reflexión; Teilhard la describe como naturalista. La cristogénesis es una interpretación de fe: nombra el término, el centro personal hacia el que ese proceso inacabado es atraído. Una describe el ascenso; la otra confiesa hacia quién asciende.