Spanish · kichwa

En nuestros sueños nos vienen a curar

c'est dans nos rêves qu'ils viennent nous soigner

Fórmula del especialista kichwa del Pastaza Agustín Butuna Cariajano —en español, la lengua en la que comparte su cosmovisión. Habla de una medicina sin intermediarios: «casi no hay brujos», se invoca directamente a las «madres» de las plantas-medicina, y es en el sueño donde el dueño de la planta viene a sanar. La cura no es un acto aplicado al cuerpo despierto, sino una visita que se recibe al dormir, después de haber hablado a la raíz y pedido que sane. Curar, aquí, no es tomar un remedio: es ser visitado durante el sueño por la persona-planta a la que se ha rogado.

Nosotros casi no tenemos brujos, nosotros mismos llamamos a las “madres” de las plantas para curarnos.
Agustín Butuna Cariajano (Akushti Butuna Karijanu, kichwa del Pastaza), El ojo verde. Cosmovisiones amazónicas, cosmovisión kichwa del Pastaza « En nuestros sueños nos vienen a curar ». FORMABIAP/AIDESEP, 3ª ed. 2025 [1ª ed. 2000]

La expresión es de Agustín Butuna, especialista kichwa del Pastaza, dicha en español —el título francés «c’est dans nos rêves qu’ils viennent nous soigner» no es más que un calco casero, señalado como tal—. Describe una sanación que prescinde del especialista: «no tenemos casi brujos», dice, «nosotros mismos llamamos a las madres de las plantas para que nos curen». Cada planta-medicina tiene su madre, su persona-dueña; se la guarda en la calabaza y se le habla.

El pedido se dirige a la raíz como a un hermano: «Hermano sacha-ajo, quiero que me cures en mi sueño, quiero sanarme» —luego viene la frase que define el concepto: «Allí él viene en nuestros sueños a curar». La cura no se obtiene con los ojos abiertos. Se reza a la planta, se duerme, y el dueño de la planta desciende en el sueño para sanar lo que el hombre despierto no puede sanar solo. El sueño aquí no es un eco del día: es el lugar mismo donde ocurre la sanación, el umbral por el que entra la persona-planta.

El mundo kichwa del Pastaza está lleno de tales dueños —el Yaku-runa cuida los peces, el Sacha-runa la caza, cada árbol grande tiene su madre a la que se avisa antes de derribar su casa—. Sanarse es tratar al remedio como a uno de ellos: no como una sustancia activa, sino como alguien a quien se llama.

Esta curación-visita no es la cura del meraya, el médico shipibo de mayor rango que viaja él mismo al mundo de los espíritus: allí, un especialista cruza el umbral por el enfermo; aquí, casi no hay especialista, y es el remedio el que cruza el umbral, en el sueño del enfermo. Y a diferencia del animismo como categoría académica que atribuye interioridad a los seres, la fórmula de Butuna no describe nada: le habla a una planta y espera que ella llegue.

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