Convivialité
En Ivan Illich, la *convivialidad* nombra un modo de vida donde la herramienta permanece al servicio de la persona integrada en su comunidad, y no al revés. Una sociedad es convivencial cuando cada cual conserva la libertad de actuar con instrumentos dominables; deja de serlo cuando la herramienta, superado cierto umbral, manipula al hombre y lo reduce a un consumidor-usuario. La palabra no designa el calor de una comida compartida, sino una política de la herramienta.
J’appelle société conviviale une société où l’outil moderne est au service de la personne intégrée à la collectivité, et non au service d’un corps de spécialistes.
Illich toma prestada una palabra del ámbito cotidiano para convertirla en un concepto de política técnica. En el sentido que él acuña, aclara, «es la herramienta la que es convivial y no el hombre»: la convivialidad califica ante todo la relación entre una persona y los instrumentos que emplea. Mientras la herramienta siga siendo manejable, reparable, comprensible, prolonga la libertad de quien la usa. Superado cierto umbral, se vuelve déspota: la máquina impone su ritmo, el especialista acapara la decisión, el usuario ya no tiene voz ni voto sobre cómo se hacen las cosas.
De ahí su fórmula más contundente: «Entiendo por convivialidad lo opuesto a la productividad industrial». La productividad alinea los cuerpos con el reflejo condicionado, multiplica necesidades que ningún crecimiento sacia, y «se conjuga en términos de tener»; la convivialidad, en cambio, «se conjuga en términos de ser». No se trata de rechazar la herramienta —Illich quiere herramientas, pero dominables, mantenidas por debajo del umbral en que convierten al hombre en sirviente de la máquina—. El gesto coincide con la atención que exige toda ecología de la acción: juzgar un medio no por su rendimiento, sino por lo que hace al tejido de las relaciones.
La convivialidad de Illich ≠ la convivialidad del lenguaje coloquial, esa calidez de una comida entre amigos: no describe un ambiente, sino una estructura de la herramienta. Y tampoco ≠ la productividad: mientras esta mide un flujo, la convivialidad mide la porción de libertad que se deja a quien actúa.