Aponia
ἀπονία (aponia)
La *aponia* es, en Epicuro, la ausencia de dolor del cuerpo: no un placer que se añade, sino un estado en el que el sufrimiento físico ha cesado. Junto con la *ataraxia* —la ausencia de turbación del alma—, conforma los dos aspectos del sumo bien. El cuerpo sosegado, el espíritu sin agitación: la voluptuosidad epicúrea no pide nada más, y todo lo que pretende aumentarla no hace sino desplazarla.
Cette volupté, qui est le centre de notre bonheur, n’est autre chose que d’avoir l’esprit sans aucune agitation, et que le corps soit exempt de douleur
La palabra se forma del a- privativo y de ponos, el esfuerzo, el dolor, el sufrimiento que cuesta: aponia, el estado de quien ya no padece. La frase que define en Epicuro el «centro de nuestra felicidad» reúne ambas mitades en un solo conjunto: «tener el espíritu sin ninguna agitación, y que el cuerpo esté libre de dolor». La primera mitad nombra la ataraxia; la segunda, la aponia. El sumo bien epicúreo no es ninguna de las dos por separado, sino su conjunción.
De ahí la naturaleza de este placer: no es un goce que se busca, sino un umbral que se alcanza cuando la carencia calla. Por eso Epicuro descarta de inmediato «la embriaguez, el exceso de carnes» y «todo lo que sazona las buenas mesas», no por austeridad, sino porque esos placeres en movimiento no colman nada: reactivan el deseo en lugar de resolverlo. La aponia se alcanza mediante la misma sobriedad que sirve a la autarquía.
Aponia ≠ ataraxia: una es el reposo del cuerpo, la otra el del alma. Aponia ≠ placer en movimiento: la ausencia de dolor es un estado, no el goce positivo del festín que la carta rechaza. Aponia ≠ apatheia estoica: los estoicos buscan la extinción de las pasiones del alma, mientras que Epicuro habla ante todo del cuerpo que el dolor ya no domina.