Greek · Estoicismo

Anachoresis

ἀναχώρησις (anachôrêsis)

El *anacoresis* es el retiro —pero en Marco Aurelio, un retiro sin lugar: el repliegue del alma en sí misma, dondequiera que uno se encuentre. En vez de huir de la corte, la ciudad o la multitud, uno se retira al dominio interior que nadie puede alcanzar. Este retiro está disponible en todo momento y no exige desplazamiento alguno.

Nulle part, en effet, l’homme ne peut goûter une retraite plus sereine ni moins troublée que celle qu’il porte au dedans de son âme
Marc Aurèle, Pensées pour moi-même, Livre IV, 3. Germer-Baillière, 1876 · trans. Jules Barthélemy-Saint-Hilaire · source

El término griego anachōrēsis designa el acto de retirarse, de replegarse —un concepto militar y geográfico antes que espiritual—. Marco Aurelio invierte su sentido en el Libro IV: los hombres buscan retiros lejanos, en el campo, en el mar, en las montañas, cuando en cualquier momento pueden hallar refugio en sí mismos. El verdadero retiro no se toma en un lugar, sino en el alma.

El recogimiento interior no es una huida, sino un retorno. Allí uno se renueva «perpetuamente», dice Marco Aurelio, al reencontrar unas pocas máximas breves y firmes que devuelven al instante la serenidad. Es lo opuesto a la vigilancia: la prosochè mantiene el alma en guardia en el trato con el mundo, mientras que la anachōrēsis la conduce de vuelta a su ciudadela para que se recomponga y regrese «libre de toda amargura».

Hay que distinguirlo de la anacoresis monástica cristiana, de la que, no obstante, deriva directamente el término. Los Padres del desierto —los anacoretas— abandonan realmente la ciudad por el desierto de Egipto; su retiro es un lugar, una soledad geográfica, una ruptura con el siglo. El retiro de Marco Aurelio no altera la ubicación del cuerpo: el emperador permanece en el palacio, entre los asuntos de Estado. Retiro en el desierto ≠ retiro sin lugar.

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