Maori · Māori

Manaakitanga

Palabra maorí: la hospitalidad y el cuidado con los que se atiende a los demás elevando su *mana*. Según Hirini Moko Mead, voz desde el interior, *Ngāti Awa*, el *manaakitanga* se entiende mejor como un principio fundamental de conducta, válido para la mayoría de las ceremonias y que debería guiar a cada uno. En el *marae*, el extraño convertido en invitado debe ser alimentado, alojado, protegido —pero el valor va más allá del pan y el techo: comienza antes de la llegada de los visitantes, en todo lo que se prepara para recibirlos con dignidad. Su propósito profundo es elevar el *mana* de quienes se acogen: los eventos públicos deben aumentar el *mana* de los participantes, y los actos que lo disminuyen causan daño. *Manaaki*, por cierto, lleva en su nombre el *mana*: cuidar es incrementar la dignidad del otro.

Manaakitanga is best understood as a basic principle of behaviour that applies to most ceremonies and should be a guiding principle for everyone.
Hirini Moko Mead, Tikanga Māori: Living by Māori Values, ch. « Ngā Pūtake o te Tikanga » (The Foundations of Tikanga), section « Manaakitanga », p. 27. Huia Publishers, 2003

El manaakitanga, escribe Hirini Moko Mead —voz desde dentro, Ngāti Awa—, suele traducirse como hospitalidad, pero es «mejor entenderlo como un principio básico de conducta que rige en la mayoría de las ceremonias y debería ser una guía para todos»: un principio fundamental de comportamiento, válido para casi todas las ceremonias y que debería orientar a cada persona.

En el marae, el visitante es al principio un extraño; pero, en cuanto se cumplen los rituales de bienvenida, se convierte en un huésped al que hay que alimentar, alojar y proteger mientras esté en la tierra del grupo. Sin embargo, el valor va más allá de la comida y el techo: comienza antes de que lleguen los manuhiri —el pasto cortado, el lugar limpio, asientos, refugio contra el mal tiempo—. Todo ello porque el cuidado del otro compromete su dignidad. Mead lo vincula con el mana: «los eventos públicos deben elevar el mana de los participantes; las acciones que lo disminuyen generan problemas» —recibir es enaltecer el mana de quien se acoge, y rebajarlo causa daño. La palabra misma lleva el mana en su esencia.

El manaakitanga no es, pues, la cortesía, esa amabilidad superficial que antepone el gesto al respeto; ni es la caridad vertical, que da desde arriba y deja al otro empequeñecido por haber recibido. Es un cuidado que eleva: se acoge para engrandecer la dignidad del huésped, y uno crece con él.

← volver al léxico