Bhakti
भक्ति (bhakti)
La devoción: el amor dirigido a Dios como vía de liberación, junto al camino del conocimiento y al de la acción. *Bhakti* no es un sentimiento que se suma a la práctica religiosa; es una entrega total, donde el fiel convierte lo Divino en el único objeto de su pensamiento, de sus actos y de su culto. La *Gītā* le dedica un capítulo entero (el «Yoga de la Adoración») y lo presenta como el sendero más accesible: mientras que el conocimiento de lo Invisible exige un esfuerzo que pocos sostienen, el amor dirigido a un Dios personal abre la liberación a todos, incluso al más humilde.
Ceux, au contraire, qui ont accompli en moi le renoncement des œuvres, ceux dont je suis l’unique objet et qui, par une Union exclusive, me contemplent et me servent : Je les soustrais bientôt à cette mer des alternatives de la mort, parce que leur pensée est avec moi.
La palabra deriva de la raíz bhaj-, «compartir, tener parte en, participar». Amar a Dios, en este horizonte, no es admirarlo desde lejos: es tener parte en Él, entrar en su compartir. La bhakti supone un Dios personal al que uno puede dirigirse —Krishna hablando en primera persona en la Gītā— y ya no solo el absoluto impersonal de los sabios.
El «Yoga de la Adoración» (capítulo XII) plantea precisamente esta diferencia. El texto opone allí dos grupos: quienes se aferran «al Indivisible que no puede verse ni sentirse», y quienes hacen de Dios su único objeto. Del primer camino, Burnouf hace decir a Krishna: «su esfuerzo es mayor; pues difícilmente las cosas corporales permiten captar el camino de lo Invisible» (XII.5). La devoción no es un camino devaluado; es, según la Gītā, el más seguro, porque toma al ser humano tal como es, encarnado y amante.
Lo que la bhakti exige es la entrega sin reservas —«Entrégame tu mente, deposita en mí tu razón» (XII.8)—. Y su privilegio es no excluir a nadie: «quien me adora no perece», incluso al «más culpable» (IX.30-31).
Bhakti ≠ jñāna. El conocimiento desata la ignorancia mediante la lucidez; la devoción, en cambio, la desata por el amor y el abandono. Y bhakti ≠ devoción sentimental: no es un calor afectivo superficial, sino un renunciamiento a los frutos de la acción volcado por entero en lo Divino —exigencia tan rigurosa como la del conocimiento, pero de otra índole.