Sanskrit · Vedanta

Ātman

आत्मन् (ātman)

En el Vedānta, el Ātman es el Ser puro —no el yo psicológico hecho de hábitos, opiniones y memorias, sino el sujeto absoluto que las observa sin disolverse en ellas. El principio fundamental del Advaita (no dualismo): Ātman = *Brahman*. Lo que en cada uno de nosotros es idéntico a la Realidad total no es ni una chispa ni un fragmento —es la misma luz, sin división.

la seule vérité vraie ou la seule réalité réelle est l'incommunicable Moi ou Unique Existence (Âtman, Advaïta), le quatrième état du Moi que décrit le Védânta
Sri Aurobindo, La Vie divine, Chapitre 33 — L'Illusion Cosmique : mental, rêve et hallucination. Feedbooks, 2012 (texte français, œuvre originale 1939)

La raíz ān- en sánscrito significa «respirar», «vivir». El Ātman es, en primer lugar, en los Veda, el aliento vital propio de cada ser —aquello que anima el cuerpo—. Las Upaniṣad operan un desplazamiento decisivo: ese aliento individual y ese aliento universal son un mismo aliento. La gran fórmula (mahāvākya) de la Māṇḍūkya Upaniṣad: «este Yo es el Brahman» (ayam ātmā brahma) es quizá la frase más densa de toda la filosofía india.

El «cuarto estado» (turīya), del que habla la cita, es el estado que subyace a los tres estados ordinarios de conciencia (vigilia, sueño, sueño profundo) sin confundirse con ninguno. Es el Ātman no condicionado: ni pensamiento, ni sueño, ni vacío —sino la conciencia pura que hace posibles todos esos estados—.

La Bhagavad-Gītā (cap. II, v. 20) ofrece su formulación más escueta, donde el Ātman no puede ser alcanzado por la muerte: «No nace, no muere jamás; no nació en el pasado, no volverá a nacer; sin nacimiento, sin fin, eterno, antiguo, no nace cuando se mata el cuerpo». Burnouf tradujo en 1861 ātman por «Alma», pero la palabra francesa abarca demasiado; lo que designa el Ātman no es el alma individual que se reencarna, sino el testigo que preside todas las encarnaciones sin apegarse a ellas.

Ātman ≠ el yo psicológico (ahaṃkāra, lit. «hacedor de yo»). El ahaṃkāra es la construcción mental que dice «soy yo quien actúa, soy yo quien sufre»; el Ātman es lo que observa esa construcción sin identificarse con ella. Toda la práctica vedántica apunta a deshacer la confusión entre ambos. También se distingue del tao: mientras que el tao es un poder cósmico sin sujeto, el Ātman sigue siendo una estructura de subjetividad —aunque esta subjetividad sea universal y no personal—.

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