Akinananti
akinananti
Barco shipibo-konibo que la artista Chonon Bensho y su esposo Pedro Favaron glosan como: el trabajo hecho en conjunto, con amor y alegría, que no persigue fines egoístas sino que busca el bien de todos. No es un método para producir mejor entre varios: el amor y la alegría (el afecto) y el bien común (el fin) no se añaden a la tarea, *la constituyen*. La palabra supone un mundo hecho de sujetos en relación —«nadie está en la soledad»— y no un acervo de objetos inertes por extraer.
In the Shipibo language we use the word akinananti to describe work that is done together with love and joy, work that does not pursue selfish ends but seeks the benefit of all.
Akinananti condensa en una palabra lo que el francés dispersa en varias — «colaboración», «ayuda mutua», «voluntariado»—, sin que ninguna lo exprese por completo. Chonon Bensho, artista shipibo-konibo de Santa Clara de Yarinacocha, lo explica junto a su esposo Pedro Favaron: el trabajo que se hace en conjunto, con amor y alegría, que no busca el provecho propio sino el bien de todos.
La palabra no describe una organización eficiente del esfuerzo. Nombra un trabajo cuyo afecto —el amor, la alegría— y cuyo fin —el bien común— son constitutivos: quítalos, y ya no es akinananti. Supone, en su origen, un mundo donde «todos los seres vivos provienen de una fuente común y participan de una red de relaciones entrelazadas». Allí, trabajar no es extraer de cosas inertes, sino fortalecer vínculos entre sujetos.
A distinguir de la ayuda mutua en sentido biológico (Kropotkin y sus herederos): esta se justifica por la supervivencia, como estrategia adoptada por lo vivo. Akinananti no se sustenta ni en la supervivencia ni en el rendimiento; presupone un cosmos de personas y convierte la alegría en su forma. El parecido llega después de la diferencia. Más bien se acerca al kené y al puhpowee: tres palabras que asumen, cada una a su modo, un viviente que actúa —no una materia que se sufre.