French · Filosofía occidental

Soliphilie

Soliphilia (angl.) — de solidaire / solidus (latin, solide, total) + philia (grec, amour)

Neologismo político acuñado por Glenn Albrecht para nombrar la solidaridad y la responsabilidad compartidas que defienden un lugar de vida amado. Antídoto activo contra la *solastalgia*: donde esta designa el sufrimiento de ver degradarse el propio entorno, la *solifilia* nombra el amor comprometido, del ámbito local al global, que se opone a esa degradación. Albrecht la concibió deliberadamente neutral en la división izquierda-derecha, pues defender un entorno vital no debería pertenecer a ningún bando.

La soliphilie qualifie ainsi une solidarité de tous envers tous dans un sentiment d’unité. […] La soliphilie introduit également la notion politique d’engagement pour la sauvegarde d’endroits aimés, du local au global.
Glenn Albrecht, Les Émotions de la Terre, Chapitre « Soliphilie », section « Soliphilie ». Les Liens qui Libèrent, 2020 · trans. Corinne Smith

La palabra proviene de una triple raíz que Albrecht asume: el francés solidaire, en el sentido de interdependiente; el latín solidus, sólido o total; el griego philia, el amor por los conciudadanos y los vecinos. En un principio había pensado en solidaridad, pero el término le parecía demasiado marcado a la izquierda para unir más allá de los bandos. La solifilia busca, por el contrario, una palabra que nadie pueda apropiarse, porque la defensa de un entorno de vida compartido precede a la disputa entre derecha e izquierda.

Es un neologismo concebido para actuar. Albrecht lo acuña en 2009 como respuesta política a la solastalgia: transformar la emoción negativa —el desconsuelo de ver cómo se desmorona el propio hogar— en fuerza colectiva. Los daños ambientales dejan de ser un asunto personal para convertirse en el asunto de la comunidad, que entonces puede atacar la causa y restaurar los lugares. La solifilia es lo que motiva «el trabajo incansable que debemos llevar a cabo en todo el planeta para salvar los lugares» amenazados.

Extiende el esfuerzo de reconexión —vincular lo que la devastación aísla— y se entrelaza con las solidaridades del viviente que el ecofeminismo sitúa en el centro del cuidado.

La solifilia ≠ la biofilia: esta nombra el amor por la vida en general, aquella el amor comprometido con un lugar que se defiende. Tampoco es lo mismo que la topofilia: el apego al paisaje puede quedarse en lo contemplativo, mientras que la solifilia es desde el principio política —una solidaridad que pasa a la acción para preservar en buen estado lo que tenemos en común.

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