Rāhui
Palabra maorí: la prohibición ritual y temporal que suspende el acceso a un lugar o el uso de un recurso. Según Hirini Moko Mead, el *rāhui* es fundamentalmente un medio para detener —o impedir— una actividad humana concreta; puede dirigirse a un grupo o a una sola persona, señalarse con un poste clavado y levantarse mediante un anuncio o un gesto ritual. Las formas más comunes son el *rāhui* por ahogamiento, que protege un lugar donde alguien se ha ahogado, y el *rāhui* de conservación, que permite que un recurso se recupere —ambos suelen solaparse—. El *rāhui* no es un tabú arbitrario ni una simple reserva natural decretada desde arriba: es una respuesta puntual a un acontecimiento concreto, que se levanta en cuanto se restablece el equilibrio.
Basically, the rāhui is a means of prohibiting a specific human activity from occurring, or from continuing.
Hirini Moko Mead clasifica el rāhui entre los tikanga de prohibición ritual, junto al aukati, la línea que no debe cruzarse. Su definición se resume en una frase escueta: «Basically, the rāhui is a means of prohibiting a specific human activity from occurring, or from continuing» —en esencia, el rāhui es un medio para detener o impedir una actividad humana concreta. Puede dirigirse a un grupo entero o a una sola persona; un poste clavado (whakatū, «hacer levantar») a veces señala su inicio, mientras que una ceremonia o un simple anuncio marcan su fin —o, más frecuentemente, el hecho de que ha transcurrido el plazo acordado.
Mead distingue dos formas principales, a menudo entrelazadas. El rāhui por ahogamiento afecta a un lugar donde el agua o la tierra han sido tocadas por el tapu de la muerte: el mar frente a Tauranga, escribe, quedó así cerrado a la pesca durante kilómetros tras el ahogamiento de los hijos gemelos de Muriwai. El rāhui de conservación, en cambio, suspende la extracción —mariscos, peces, madera— hasta que un recurso se recupere. Ambos se invocan mutuamente: la muerte exige respeto, y el respeto protege lo que alimenta.
El rāhui no es el «tabú» folclorizado de los relatos de viajeros —una prohibición sin motivo que se desafía por aventura— ni la reserva natural occidental, decretada por una administración ajena y sin vínculo con un suceso vivido. Nace de un hecho concreto, fechado, a menudo trágico, y se extingue con él. Su parentesco con el tapu es directo: es el mismo carácter sagrado-prohibido que se activa, de manera puntual, sobre un lugar o una actividad —mientras que el tapu describe un estado permanente de seres y lugares, el rāhui es su aplicación temporal, decidida por quienes tienen la autoridad para imponerla, y levantada en cuanto el peligro o el duelo se han disipado.