Collapsologie
du latin collapsus, « qui est tombé en un seul bloc »
Término acuñado por Pablo Servigne y Raphaël Stevens para nombrar el estudio transdisciplinario del posible colapso de la civilización industrial, y de lo que podría sucederle después. Ni profecía de desastre ni manual de repliegue, es un intento de *saber lúcido* —que reúne datos científicos, razón e intuición— para mirar de frente lo que viene y discutir con serenidad qué hacemos con ello.
Ce sera tout l'objet de la collapsologie, que nous définissons donc comme l'exercice transdisciplinaire d'étude de l'effondrement de notre civilisation industrielle, et de ce qui pourrait lui succéder, en s'appuyant sur les deux modes cognitifs que sont la raison et l'intuition, et sur des travaux scientifiques reconnus.
La palabra es una confesión de fabricación. Servigne y Stevens la forjan «con cierta autocrítica», a partir del latín collapsus, «que ha caído en un solo bloque». Lo que les falta, en el debate sobre el fin de un mundo, no es imaginación —ya hay demasiada—, sino disciplina: «Falta una verdadera ciencia aplicada y transdisciplinar del colapso». La colapsología nace para llenar ese vacío, reuniendo trabajos hasta entonces «dispersos» en arqueología, economía, ecología, climatología, sin quedar atrapada en una sola.
Dos precisiones dentro de la palabra. Transdisciplinar: ninguna disciplina por sí sola abarca el fenómeno, que es sistémico. Y de lo que podría sucederle: el objeto no es solo la caída, sino también el después, el mundo poscarbono que ya germina. De ahí el segundo apoyo, inusual para una ciencia: la razón y la intuición. Los autores rechazan la neutralidad —«los “colapsólogos” están directamente implicados en lo que estudian»— y vinculan el trabajo intelectual con el duelo de un futuro en el que se había creído.
La palabra se codea con la intrusión de Gaia: el mismo rechazo al Hombre que se alza sobre su destino, el mismo recordatorio de una dependencia que la modernidad creía superada. Pero mientras Stengers nombra la fuerza que irrumpe, la colapsología intenta convertirla en objeto de estudio. También prolonga la complejidad: un sistema de interdependencias donde un fallo se propaga y ningún efecto permanece local.
La colapsología ≠ el survivalismo: este prepara el repliegue armado de un individuo —«cómo fabricar su arco y sus flechas»—, mientras que aquella busca un saber compartido para «poder debatir con serenidad las políticas por implementar». ≠ el catastrofismo que asusta: «No tienen, pues, en sus manos un libro destinado a infundir miedo». ≠, por último, la predicción fechada: habla de probabilidades, de «distintos grados de colapso», de una temporalidad «ni lineal ni homogénea» —nunca de una fecha.