Pali · Budismo

Anicca

anicca (sct. anitya)

La impermanencia: todo lo compuesto nace, se transforma y se deshace. Primera de las tres marcas de la existencia, no es una tesis sobre el mundo, sino un hecho por penetrar —quien lo ha «penetrado bien», dice el *Dhammapada*, queda libre del dolor. Fernand Hû la expresa con un adjetivo: los agregados son «pasajeros».

« Toutes les agrégations sont passagères. » Lorsqu’on est bien pénétré de ce fait, on est délivré de la douleur. C’est là la voie de la purification.
trad. attribuée à Bouddha, Dhammapada, Chapitre XX (La Voie), 277. Ernest Leroux, 1878 · trans. Fernand Hû · source

La palabra pali anicca es una negación: a-nicca, lo que no es nicca —estable, duradero, permanente. El término abre la tríada de las tres marcas de la existencia que el capítulo XX del Dhammapada enuncia en tres versos gemelos: todo compuesto es impermanente (277), sometido al dolor (278), sin yo (279).

Fernand Hû, en 1878, traduce sin patetismo: «Todas las agregaciones son pasajeras». Agregaciones vierte el pali saṅkhārā, los compuestos —todo lo que resulta de un ensamblaje de condiciones. Pasajeras es un adjetivo casi suave para un constatación radical: nada compuesto perdura.

La operación del término está ahí, y es precisa: la impermanencia no es una doctrina que profesar, sino un hecho del que hay que estar «bien penetrado». El verso continúa de inmediato —penetrado de este hecho, «se está libre del dolor». Ver la impermanencia es dejar de aferrarse; la codicia pierde su fuerza cuando su objeto se ve como ya en trance de desaparecer.

A distinguir del heraclitismo: el flujo de Heráclito es una tesis cosmológica, respaldada por un logos que permanece bajo el devenir. Anicca no describe el mundo para comprenderlo, sino que lo señala para desprenderse de él —su lugar no es la física, sino la liberación.

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