La resistencia desde la inutilidad: honrar lo vivo rechazando su mercantilización

Meditación sobre el pensamiento de Ailton Krenak

La resistencia desde la inutilidad: honrar lo vivo rechazando su mercantilización
Davius — Lenguas krenak. Wikimedia Commons, Public domain.
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El mundo se detuvo. Un virus reveló lo que muchos ya sabían: el edificio de nuestras certezas era frágil. Según Ailton Krenak, esta pausa forzada no es un paréntesis, sino un espejo tendido a nuestra época. Expone el absurdo de un sistema que trata la vida como mercancía y el tiempo como recurso por explotar. En esta suspensión, surge una pregunta: ¿y si lo vivo, en su esencia misma, fuera un rechazo a la utilidad?

La ilusión de un retorno a la normalidad

Ailton Krenak observa que la tentación es grande de creer que todo volverá a ser como antes. Ajustamos calendarios, posponemos proyectos, esperamos a que la máquina se reactive. Pero esa “normalidad” que anhelamos recuperar es justamente lo que nos llevó a la crisis. Se sustenta en una separación entre lo humano y la naturaleza, en la idea de que el mundo es un depósito de recursos por consumir sin límites. Para él, esta visión ha cavado un abismo entre los pueblos, entre las sociedades, entre las especies. La pandemia no hizo más que volver visible esa fractura.

Sin embargo, algunos insisten en pensar que el problema se reduce a un simple desajuste pasajero. Olvidan que esa “normalidad” es una construcción, una ficción conveniente que justifica la explotación. Ailton Krenak recuerda que los pueblos originarios, como el suyo, viven desde hace siglos bajo la amenaza del aniquilamiento. Su resistencia no radica en adaptarse al sistema, sino en negarse a someterse a él. Reinventan su cotidiano, sus comunidades, sin buscar plegarse a las exigencias de una lógica que los niega.

Lo vivo como acto de resistencia

La vida no es útil. Esta afirmación, que podría parecer provocadora, está en el centro del pensamiento de Ailton Krenak. No significa que la vida carezca de valor, sino que no se reduce a una función, a un rendimiento, a un desempeño. Lo vivo no es materia prima por optimizar, sino una presencia por honrar. En un mundo donde todo se mide, se evalúa, se monetiza, esta inutilidad se convierte en un acto de resistencia.

Según él, nos hemos convertido en una especie que devora el mundo. Nos comportamos como invasores llegados de otra galaxia, saqueando recursos antes de partir. El virus, presentado a menudo como una amenaza externa, no es más que un síntoma de esa voracidad. Ailton Krenak subraya que somos mucho más peligrosos que ese microbio: somos la verdadera plaga que corroe la Tierra. Algunos lo saben y gritan su desesperación. Menciona figuras como Chico Mendes, cuyo combate ha sido borrado por el olvido, como si su sacrificio nunca hubiera existido. Otros nombres, como Gandhi o Martin Luther King, ya empiezan a desvanecerse de la memoria colectiva.

Este olvido no es casual. Sirve a quienes prefieren ignorar las voces que incomodan. Ailton Krenak cita un proverbio: “una golondrina sola no hace verano”. Sin embargo, esas voces aisladas, esos actos de resistencia, son semillas que podrían germinar. La pandemia mostró que el mundo puede detenerse. Reveló que nuestras vidas penden de un hilo, y que ese hilo está tensado por decisiones que no son inevitables.

El futuro no está en venta

El título de uno de sus textos resume esta idea: El futuro no está en venta. Según Ailton Krenak, nos hemos acostumbrado a negociar el tiempo, a vender promesas, a especular con el mañana. Pero el porvenir no es moneda de cambio. No pertenece a nadie, y menos aún a quienes pretenden poseerlo. La crisis actual nos invita a romper con esa lógica. Nos recuerda que lo vivo no se negocia.

Esta ruptura no pasa por soluciones técnicas ni ajustes menores. Exige una transformación profunda en nuestra relación con el mundo. Ailton Krenak no propone recetas, sino una postura: la de la escucha, la humildad, el rechazo a participar en la destrucción. No se trata de renunciar a actuar, sino de dejar de creer que la acción debe servir siempre a un fin, a una eficacia, a una utilidad.

La vida, en su simplicidad, en su aparente inutilidad, ya es una respuesta. Es un recordatorio de que formamos parte de un todo, y que ese todo no nos pertenece. Al honrar esta presencia, al negarnos a reducirla a un recurso, resistimos. Decimos no a la máquina que lo tritura todo a su paso.

portugués

Quando a pandemia da Covid-19 obriga o mundo a reconsiderar seu estilo de vida, o pensamento de Ailton Krenak emerge com lucidez e pertinência ainda mais impactantes.

español

Cuando la pandemia de Covid-19 obligó al mundo a reconsiderar su modo de vida, el pensamiento de Ailton Krenak emergió con una lucidez y una pertinencia aún más impactantes.

Ailton Krenak, A vida não é útil , libro A vida não é útil  — ed. según la traducción francesa de la edición Companhia das Letras, São Paulo, 2020, trad. viasophia

Fuentes citadas

  • Ailton Krenak, A vida não é útil, ed. Companhia das Letras, São Paulo, 2020, trad. trad. maison (du portugais).