El *yukar* como archivo vivo: la resistencia epistémica de Chiri Yukie
Cuando la oralidad ainu desafía el borrado colonial mediante la soberanía narrativa
La voz que resiste al borrado
Chiri Yukie creció en un mundo donde los relatos no se escriben, sino que se encarnan. Para ella, las epopeyas orales ainu, esos yukar transmitidos de memoria en memoria, no son vestigios de un pasado extinto, sino herramientas de supervivencia. Llevan consigo un conocimiento del mundo que escapa a las categorías coloniales: ni folclore, ni mera tradición, sino una tecnología viva, arraigada en el cuerpo, la tierra y la lengua. Su obra, Ainu Shin’yōshū, no es una transcripción neutral. Es un acto político, una reapropiación de la palabra arrebatada.
Advierte que esos relatos breves, centrados en el mundo natural, no pueden comprenderse sin captar su contexto performativo. Nacen de una cultura donde el saber se vive a través de la escucha, donde el conocimiento no se fragmenta en conceptos abstractos, sino que se experimenta en el instante compartido. A diferencia de lo escrito, que fija e aísla, la oralidad ainu es un acontecimiento: exige la presencia del narrador, el espacio de la performance y una comunidad que la reciba. Chiri Yukie insiste en esta diferencia fundamental. Lo consignado en el papel no es más que un eco empobrecido de lo que se despliega en la voz, el gesto y el aliento.
inglés Understanding the circumstances in which she grew up, deeply knowledgeable of her people’s traditions and fully bilingual in Ainu and Japanese despite the policies of assimilation promoted by the Japanese local and national governments and the colonialist culture of discrimination, has led me to become more aware of the situation of indigenous peoples around the globe whose histories are marked by similar struggles.
español Comprender las circunstancias en las que crecí, profundamente impregnada de las tradiciones de mi pueblo y perfectamente bilingüe en ainu y japonés a pesar de las políticas de asimilación impulsadas por los gobiernos locales y nacionales japoneses y la cultura colonial de discriminación, me ha hecho tomar mayor conciencia de la situación de los pueblos indígenas en el mundo, cuyas historias están marcadas por luchas similares.
El archivo vivo contra el archivo muerto
El encuentro entre Chiri Yukie y el lingüista japonés Kinda’ichi Kyōsuke, en 1918, marcó un punto de inflexión. Este último, fascinado por los relatos ainu, veía en ellos un equivalente de las epopeyas homéricas. Para él, su transcripción era un medio de salvarlos del olvido, pero también de elevarlos al rango de patrimonio universal. Convenció a la joven de dedicar su vida a esta tarea, subrayando la nobleza de esas tradiciones. Sin embargo, según Chiri Yukie, esta visión encerraba una trampa: reducía la oralidad a un objeto de estudio, a un texto petrificado, cuando en realidad era ante todo una práctica viva.
Kinda’ichi, formado en la cultura letrada, proyectaba sobre los relatos ainu categorías ajenas a ellos. Los comparaba con las epopeyas griegas, como si buscara legitimarlos ante el mundo académico. Pero esa comparación, aunque halagadora, ocultaba lo que hacía singular al yukar: su arraigo en un territorio, una lengua y una cosmología específicas. Chiri Yukie señalaba que esos relatos no eran “cosas” para archivar, sino eventos para vivir. Su fuerza residía en su capacidad de renovarse en cada performance, de adaptarse a las circunstancias, de resistir a la fragmentación impuesta por lo escrito.
La soberanía narrativa como acto de resistencia
Para Chiri Yukie, la transmisión oral no es un simple modo de conservación, sino una forma de soberanía. Al mantener vivas las epopeyas ainu, su pueblo afirma su derecho a una narración autónoma, independiente de los marcos coloniales. Las políticas de asimilación japonesa, que buscaban erradicar la lengua y las tradiciones ainu, fracasaron en silenciar esos relatos. Sobrevivieron porque eran portados por cuerpos, voces y memorias que se negaban a ser reducidos al silencio.
Ella recordaba que la oralidad ainu no era un vestigio del pasado, sino una práctica actual, una manera de pensar el mundo que desafía las lógicas coloniales. A diferencia de lo escrito, que separa y analiza, la oralidad une y abarca. No se limita a contar historias: las hace existir, aquí y ahora. En ese sentido, el yukar es mucho más que un relato. Es una tecnología de resistencia, un medio de preservar una cosmovisión frente a quienes pretendían borrarla.
La escucha como acto político
Chiri Yukie invitaba a una escucha distinta. No aquella que busca captar, clasificar, poseer, sino la que acepta dejarse transformar por lo que oye. Los relatos ainu no piden ser comprendidos según los criterios de la cultura letrada, sino experimentados en su dimensión performativa. Recuerdan que el conocimiento no es solo cuestión de palabras, sino de relaciones: entre el narrador y su auditorio, entre los humanos y el mundo no humano, entre el pasado y el presente.
Al elegir transcribir esos relatos, Chiri Yukie no cedió a la tentación del archivo muerto. Los convirtió en un puente entre dos mundos, en una manera de hacer visible lo que estaba destinado a desaparecer. Pero insistía: el texto escrito nunca sería equivalente a la performance. No era más que un eco, una huella. El verdadero archivo, el que resiste al borrado, es el que sigue vivo en las voces de quienes lo transmiten.
Fuentes citadas
- Chiri Yukie, Ainu Shin'yōshū, ed. Sarah M. Strong, Ainu Spirits Singing, University of Hawai'i Press, 2011 (manuscrit de 1922, publié en 1923), trad. Sarah M. Strong (de l'ainu et du japonais vers l'anglais) ; rendu français maison.