La lengua como ecosistema sagrado
Shigeru Kayano y la soberanía ontológica de las palabras ainu
Una memoria viva entre las palabras
Para Shigeru Kayano, la lengua de su pueblo no es un mero instrumento para intercambiar información. Constituye un espacio donde se despliega toda una cosmología, donde cada término lleva consigo las huellas de un territorio y los vínculos tejidos con los seres que lo habitan. En su relato, evoca cómo esa lengua, aprendida de sus abuelos, le transmitió mucho más que palabras: una manera de estar en el mundo, una forma de percibir las relaciones entre humanos, no humanos y espíritus. Esa transmisión oral, alimentada por cantos y relatos familiares, moldeó su comprensión de lo que significa pertenecer a un pueblo cuya existencia misma fue negada durante siglos de dominación.
Kayano observa que la lengua de su pueblo fue marginada progresivamente, hasta el punto de que muchos de sus contemporáneos ya no la dominan. Sin embargo, insiste en que no es un vestigio del pasado, sino un saber vivo, capaz de renovar la forma en que una comunidad se percibe e interactúa con su entorno. Para él, preservarla no es un simple esfuerzo de conservación cultural, sino un acto político y espiritual. Mantener viva esta lengua es resistir al borramiento de otra manera de pensar el mundo.
El museo como acto de reparación
Shigeru Kayano narra cómo, tras dedicar décadas a reunir objetos artesanales de su pueblo, decidió abrir un museo para exponerlos. Pero ese lugar no se limita a ser una colección de artefactos: se convierte en un espacio donde convergen los saberes de distintos pueblos indígenas del mundo. Al integrar piezas de otras procedencias, Kayano amplía el alcance de su proyecto. Ya no se trata solo de preservar un legado local, sino de tender puentes entre culturas que comparten una historia de resistencia y despojo.
Ese museo, que primero dirigió en solitario antes de fundar un segundo, encarna una forma de reparación simbólica. Al mostrar esos objetos, Kayano otorga visibilidad a un pueblo cuya historia fue durante mucho tiempo silenciada. Transforma un lugar de memoria en un espacio de diálogo, donde los visitantes pueden descubrir otra manera de concebir las relaciones entre los seres humanos y su entorno. Para él, esos objetos no son meros testimonios del pasado: portan saberes prácticos y espirituales que siguen interpelando a las generaciones presentes.
La lengua como territorio por reconquistar
En su labor de compilación de un diccionario, Shigeru Kayano subraya una idea central: la lengua de su pueblo no necesita ser validada por investigaciones académicas para existir. Ya está ahí, arraigada en la memoria de quienes la hablaron y transmitieron. Al registrar cada palabra que conoce, sin apoyarse en fuentes externas, afirma una forma de soberanía. No corresponde a otros definir qué debe ser o significar esa lengua; son quienes la portan quienes deben hacerla vivir y evolucionar.
Kayano propone un camino concreto para asegurar la supervivencia de esta lengua: crear escuelas donde se enseñe desde la primera infancia. Esta idea, que formula con claridad, va más allá de un simple aprendizaje lingüístico. Se trata de permitir que los niños crezcan en un universo donde esa lengua sea una puerta de entrada a otra manera de pensar, sentir y actuar. Al integrar esta enseñanza en el sistema educativo, espera que las futuras generaciones puedan reapropiarse de un legado que les fue arrebatado.
inglés In order to revive the Ainu language and share the benefits of Ainu culture, establish, in regions that want them, nursery schools and elementary, junior high, and high schools that teach the Ainu language.
español Para hacer renacer la lengua ainu y transmitir los beneficios de la cultura ainu, creen, en las regiones que así lo deseen, escuelas infantiles y centros de enseñanza primaria, secundaria de primer y segundo ciclo donde se imparta esta lengua.
Una resistencia a través de las palabras y los actos
La trayectoria de Shigeru Kayano ilustra cómo la preservación de una lengua puede convertirse en una forma de resistencia. Al negarse a que su pueblo fuera reducido al silencio, transformó su compromiso en una lucha por el reconocimiento de otra manera de habitar el mundo. Su trabajo —ya sea la compilación de un diccionario, la creación de museos o su defensa de escuelas bilingües— demuestra que la lengua no es un simple vehículo de comunicación. Es un territorio en sí mismo, donde se juegan cuestiones de memoria, espiritualidad y soberanía.
Kayano recuerda que esta lengua, aunque amenazada, nunca dejó de existir. Sobrevivió en los relatos de los ancianos, en los cantos, en los gestos cotidianos. Al transmitirla, se perpetúa todo un universo de sentido. Y quizá ahí resida su mayor fuerza: en su capacidad para ofrecer una alternativa a un mundo que con demasiada frecuencia ha buscado uniformizar las formas de pensar y ser.
Fuentes citadas
- Shigeru Kayano, Our Land Was a Forest, ed. Sarah M. Strong, Ainu Spirits Singing, University of Hawai'i Press, 2011 (manuscrit de 1922, publié en 1923), trad. Sarah M. Strong (de l'ainu et du japonais vers l'anglais) ; rendu français maison.