Whanaungatanga: el parentesco como ética viva en la obra de Hirini Moko Mead
El tejido de responsabilidades maoríes frente al conocimiento y las generaciones
Una voz arraigada en el movimiento de los saberes
Para Hirini Moko Mead, las instituciones occidentales encargadas de evaluar los dilemas éticos de los avances tecnológicos, como los comités de bioética, difícilmente logran captar las dimensiones espirituales y culturales que preocupan a las comunidades maoríes. Estos organismos, aunque financiados por el Estado para proteger a la población, permanecen alejados de las realidades vividas en las tierras ancestrales y en los espacios de reunión tradicionales. Su enfoque, a menudo técnico, no puede sustituir la cercanía de las familias y los grupos tribales, que recurren a sus propios valores para sopesar las consecuencias de las innovaciones. El autor insiste en la necesidad de transmitir directamente a las comunidades las herramientas de análisis necesarias para tomar decisiones fundamentadas, arraigadas en una comprensión íntima de sus principios tradicionales.
Esta preocupación por una autonomía decisoria se inscribe en una trayectoria más amplia. Hirini Moko Mead es reconocido por su compromiso tanto académico como pragmático, habiendo trabajado para que los estudios maoríes fueran reconocidos como disciplina autónoma en las universidades. También abogó por que los museos integraran la cultura viva detrás de los artefactos, en lugar de tratarlos como objetos inertes. Su participación en la organización de la exposición Te Maori, que recorrió Nueva Zelanda y Estados Unidos, da cuenta de este empeño por reinscribir los saberes tradicionales en un diálogo contemporáneo. La muestra, celebrada por su enfoque innovador, permitió tejer lazos entre las comunidades maoríes y las instituciones culturales, al tiempo que afirmaba la legitimidad de quienes custodian esos conocimientos.
Más allá de sus aportes académicos, Hirini Moko Mead se ha involucrado en la gestión de los asuntos de su propio grupo tribal, los Ngāti Awa. Ha trabajado, entre otras cosas, en la administración de tierras, la educación tradicional y la reparación de injusticias históricas vinculadas a las confiscaciones territoriales. Este doble anclaje —tanto en el ámbito universitario como en las realidades tribales— le confiere una autoridad singular para abordar los desafíos de la transmisión de los valores maoríes. No se limita a documentarlos: los pone en práctica, los adapta a los contextos modernos y defiende su vigencia frente a las transformaciones del mundo.
inglés Mātauranga Māori 1s not like an archive of information but rather is like a tool for thinking, organising information, considering the ethics of knowledge, the appropriateness of it all and informing us about our world and our place in it.
español El mātauranga Māori no se asemeja a un archivo de información, sino más bien a una herramienta de reflexión, de organización del conocimiento, de consideración de los dilemas éticos vinculados al saber, de su adecuación, y nos ilumina sobre nuestro mundo y nuestro lugar en él.
El parentesco como ética de la responsabilidad
Para Hirini Moko Mead, la noción de parentesco extendido no se reduce a un simple vínculo sanguíneo o a una afiliación simbólica. Constituye el fundamento de un sistema de responsabilidades que une a los individuos con las generaciones pasadas, presentes y futuras. Esta concepción trasciende ampliamente los marcos familiares occidentales, donde el parentesco suele percibirse como un asunto privado. En el pensamiento maorí, el parentesco se extiende a relaciones complejas con la tierra, los ancestros e incluso entidades no humanas, creando una red de deberes y obligaciones que estructuran la vida social y espiritual.
El autor subraya que este parentesco extendido se manifiesta de manera concreta en prácticas rituales, como el manejo de la placenta y el cordón umbilical. Estos actos, lejos de ser anodinos, anclan física y simbólicamente a los recién nacidos en un territorio y una estirpe. La placenta, enterrada en la tierra, establece un lazo indisoluble entre el individuo y el suelo ancestral, mientras que el cordón umbilical, a menudo oculto en un lugar sagrado, recuerda la pertenencia a una comunidad más amplia. Estos gestos no son meras tradiciones: encarnan una filosofía donde el nacimiento, la tierra y la familia son una misma cosa. Incluso cuando las familias han sido desarraigadas de sus tierras de origen, estas prácticas persisten, adaptadas a las nuevas realidades, pero siempre portadoras de esa misma lógica de arraigo.
Esta visión del parentesco como ética viva tiene implicaciones profundas para la transmisión de los saberes. Según Hirini Moko Mead, los conocimientos tradicionales no son datos abstractos, sino herramientas que se inscriben en esta red de relaciones. No pueden comprenderse al margen de su contexto, pues su sentido y valor emanan precisamente de esos vínculos. Por ejemplo, los saberes vinculados a la tierra no son disociables de las responsabilidades que recaen sobre sus guardianes, ni de los relatos que narran su historia. Este enfoque holístico contrasta con una visión occidental del conocimiento, a menudo fragmentada en disciplinas especializadas y desconectadas de las realidades sociales.
El desafío de la reconstrucción cultural
Hirini Moko Mead compara la cultura maorí con una figura rota, dispersa en fragmentos tras siglos de colonización y desarraigo. Algunos pedazos se han perdido, otros han sido ocultados u olvidados, mientras que otros esperan ser redescubiertos y reensamblados. Esta metáfora ilustra los retos que enfrentan hoy los pensadores y educadores maoríes: ¿cómo reconstruir una cultura viva a partir de esos fragmentos, considerando al mismo tiempo las transformaciones del mundo moderno? La tarea es aún más compleja porque la cultura misma sigue evolucionando, a pesar de las rupturas históricas.
El autor insiste en que esta reconstrucción no se limita a una simple recuperación del pasado. No se trata de restaurar una cultura petrificada en el tiempo, sino de reinventar prácticas y valores que sigan siendo pertinentes en un mundo en constante cambio. Los saberes tradicionales, a los que denomina mātauranga Māori, no son un archivo muerto, sino una herramienta dinámica para pensar los desafíos contemporáneos. Permiten organizar la información, evaluar los dilemas éticos y determinar qué es apropiado en un contexto dado. Este enfoque resulta especialmente crucial ante los avances tecnológicos, que plantean preguntas éticas y culturales complejas.
Para Hirini Moko Mead, la responsabilidad de esta reconstrucción recae, en primer lugar, en los propios maoríes. Aunque otras culturas puedan inspirarse en ciertas prácticas maoríes, como las ceremonias de bienvenida o los rituales del amanecer, no pueden pretender dominar su totalidad. Los maoríes, en cambio, son los guardianes de la integridad de este sistema de valores, y a ellos corresponde preservarlo, adaptarlo y transmitirlo. Esto no significa que los individuos deban seguir ciegamente todas las tradiciones, sino que la comunidad en su conjunto tiene la responsabilidad de velar por su vitalidad.
La autoridad de los saberes y la cuestión de la apropiación
Uno de los temas centrales que aborda Hirini Moko Mead es la autoridad de los saberes tradicionales y los riesgos de apropiación. En un mundo donde las instituciones occidentales incorporan cada vez más elementos de culturas indígenas, resulta crucial distinguir entre un verdadero reconocimiento y una mera instrumentalización. El autor observa que numerosas agencias gubernamentales y organizaciones privadas adoptan prácticas maoríes, como las ceremonias de bienvenida, sin comprender siempre su profundidad. Estos préstamos, aunque a veces bienintencionados, pueden vaciar de sentido esas prácticas y reducirlas a gestos superficiales.
Para Hirini Moko Mead, esta tendencia refleja una dinámica más amplia, en la que las culturas dominantes recurren a las tradiciones indígenas para dotarse de una apariencia de inclusión, sin cuestionar las estructuras de poder que las marginan. Señala que los maoríes, como custodios de esos saberes, tienen la responsabilidad de definir las condiciones de su transmisión y uso. Esto implica resistir cualquier intento de dilución o descontextualización, al tiempo que se mantienen abiertos a intercambios respetuosos con otras culturas.
Esta cuestión de la autoridad también está ligada a la dimensión sagrada de los saberes maoríes. Según el autor, ciertos aspectos de estos conocimientos están protegidos por tabúes y reglas estrictas de transmisión, que garantizan su integridad. Esos tabúes no son obstáculos arbitrarios, sino mecanismos de protección que aseguran que los saberes no sean distorsionados o profanados. Recuerdan que el conocimiento no es una mercancía, sino un legado vivo, vinculado a responsabilidades espirituales y sociales.
La transmisión como acto político
Para Hirini Moko Mead, la transmisión de los saberes tradicionales es un acto profundamente político. No se limita a la transferencia de información, sino que implica una visión del mundo y una concepción de la justicia. En un contexto donde los maoríes han sido históricamente despojados de sus tierras, sus lenguas y sus instituciones, la revitalización de los saberes tradicionales se convierte en un medio de resistir al borramiento cultural y de reafirmar una soberanía intelectual y espiritual.
El autor insiste en que esta transmisión debe ser activa y adaptativa. No puede conformarse con reproducir formas antiguas, sino que debe integrar las realidades contemporáneas, como las nuevas tecnologías o los desafíos ambientales. Por ejemplo, los saberes vinculados a la gestión de la tierra pueden reinterpretarse para responder a los retos del cambio climático, sin dejar de estar arraigados en los valores tradicionales de respeto y reciprocidad. Este enfoque permite mantener una continuidad con el pasado, al tiempo que abre perspectivas para el futuro.
Hirini Moko Mead subraya, además, que la transmisión de los saberes no puede disociarse de la lucha por la justicia social. Las injusticias históricas, como las confiscaciones de tierras, han tenido consecuencias duraderas en la capacidad de los maoríes para preservar y transmitir sus tradiciones. La reparación de esas injusticias, a través de mecanismos como el Tribunal de Waitangi, es una condición esencial para que esa transmisión pueda realizarse en condiciones equitativas. Sin este reconocimiento, los saberes tradicionales corren el riesgo de permanecer marginados o incluso ser instrumentalizados por las instituciones dominantes.
Una ética para las generaciones futuras
En el centro del pensamiento de Hirini Moko Mead late una preocupación constante por las generaciones venideras. El parentesco extendido, tal como él lo concibe, no es solo un vínculo con los ancestros, sino también una responsabilidad hacia quienes aún no han nacido. Esta visión prospectiva exige tomar decisiones hoy que preserven las posibilidades del mañana. Se opone a una lógica de beneficio inmediato, que sacrifica el futuro en nombre de ganancias a corto plazo.
Esta ética de las generaciones futuras se manifiesta en la forma en que se transmiten los saberes. Según el autor, quienes los custodian tienen el deber de adaptarlos a los desafíos contemporáneos, velando al mismo tiempo por que sigan siendo accesibles y pertinentes para las nuevas generaciones. Esto puede implicar repensar los métodos de enseñanza, integrar nuevos soportes o crear espacios de diálogo intergeneracional. El objetivo no es preservar una cultura estática, sino permitir que cada generación se apropie de esos saberes y los reinvente a su manera.
Hirini Moko Mead insiste, asimismo, en la importancia de la tierra en esta ética. La relación con la tierra no es solo una cuestión de propiedad o gestión de recursos, sino un vínculo espiritual y cultural que une a los maoríes con su historia y su porvenir. Proteger la tierra es proteger las condiciones de posibilidad para que las generaciones futuras puedan seguir viviendo según sus valores. Esto implica resistir a cualquier forma de explotación que amenace ese equilibrio, ya sea la deforestación, la urbanización descontrolada o las industrias contaminantes.
Conclusión: un pensamiento en movimiento
El pensamiento de Hirini Moko Mead se distingue por su capacidad para articular tradición y modernidad, sin sacrificar nunca una en favor de la otra. Para él, los valores maoríes no son reliquias del pasado, sino herramientas vivas para pensar los desafíos del presente y del futuro. El parentesco extendido, el respeto por los saberes tradicionales y la responsabilidad hacia las generaciones venideras conforman un marco ético que trasciende las fronteras culturales y ofrece pistas para repensar nuestra relación con el mundo.
Su obra recuerda que los saberes indígenas no son curiosidades exóticas, sino sistemas de pensamiento complejos, capaces de nutrir reflexiones contemporáneas sobre la ética, la justicia y la sostenibilidad. Al defender una visión donde el parentesco no es metáfora, sino práctica concreta, Hirini Moko Mead invita a repensar los fundamentos mismos de la responsabilidad colectiva. Su mensaje es claro: para enfrentar los desafíos del siglo XXI, es esencial recurrir a las sabidurías tradicionales, adaptándolas a las realidades de un mundo en constante transformación.
Fuentes citadas
- Hirini Moko Mead, Tikanga Maori Living By Maori Values, ed. Huia Publishers, 2003, trad. rendu français maison (œuvre en anglais, courtes citations attribuées).