Planétisation
En Teilhard, el enrollamiento de la humanidad sobre sí misma a medida que pueblos y civilizaciones, demasiado numerosos para el globo, se encuentran e interpenetran. Bajo el efecto combinado del contacto, los intercambios y la comunión de los espíritus, la capa humana se cierra en bucle sobre el planeta. Es un momento del ascenso de la *noosfera* hacia su foco —no una simple extensión en plano, sino una convergencia.
La double crise, déjà sérieusement amorcée, au Néolithique, et qui approche de son maximum sur la Terre moderne, elle tient d’abord, nous l’avons dit, à une Prise en masse (à une « planétisation », pourrait-on dire) de l’Humanité : Peuples et civilisations parvenus à un tel degré, soit de contact périphérique, soit d’interdépendance économique, soit de communion psychique, qu’ils ne peuvent plus croître qu’en s’interpénétrant.
El término aparece entre comillas, con cautela, como un hallazgo que Teilhard apenas se atreve a permitirse. Describe lo que en otro lugar denomina una «toma en masa»: la humanidad, tras haber cubierto la superficie del globo, ya no puede expandirse —solo le queda replegarse sobre sí misma. El contacto entre los pueblos, la interdependencia de las economías, la comunión de los espíritus la enrollan en una sola capa que se cierra. La planetización es el nombre de ese enrollamiento.
La imagen es esférica, y la elección no es casual. En una superficie cerrada, crecer significa converger: cuanto más se espesa la capa humana, más se acercan sus puntos. Teilhard ve en ello la fase terminal de la noosfera, aquella en la que el pensamiento, tras haber germinado y extendido, comienza a reunirse hacia su foco: el punto Omega. La planetización, pues, no es un estado, sino una operación, el apretamiento progresivo de un mismo tejido de conciencias.
La planetización ≠ la globalización. Esta última extiende en plano un mercado y flujos; conecta sin interiorizar, suma sin polo, y puede crecer indefinidamente sin aglutinar nada. La planetización, en cambio, implica un ascenso de la conciencia: no la expansión de una red, sino la interpenetración de las interioridades.
La planetización ≠ la «aldea global» de los medios. La malla técnica densifica los intercambios sin orientarlos; acerca los nodos sin hacerlos converger. En Teilhard, el acercamiento solo cobra sentido si está tensado hacia un centro —sin ese foco, el enrollamiento se deshace en mero ajetreo de la capa.