La soberanía como responsabilidad relacional
Lo que nos enseña Hirini Moko Mead sobre el arte de cuidar
Cuando se evoca la soberanía, el imaginario occidental suele convocar figuras de poder, fronteras que defender, jerarquías que mantener. Hirini Moko Mead, en su exploración de los valores maoríes, propone una visión radicalmente distinta: la soberanía como una responsabilidad que compromete, una obligación de velar por los vínculos que unen a los seres, sean humanos o no. Esta concepción no se limita a teorizar una ética; se encarna en prácticas cotidianas, rituales y gestos que restauran y preservan el equilibrio de las relaciones.
Según Hirini Moko Mead, las obligaciones que derivan de esta visión no son abstractas. Se manifiestan en momentos precisos, como durante las ceremonias fúnebres, donde los allegados están llamados a sostener todo el proceso. Estos rituales no son meras formalidades; son ocasiones para reafirmar vínculos frágiles, para nutrirlos con una presencia activa. La visibilidad de los miembros de una comunidad, su compromiso físico y emocional, desempeñan un papel central: se trata de demostrar que esos lazos importan, que merecen ser cultivados. Esta exigencia no se circunscribe a las relaciones de parentesco biológico. Se extiende a quienes, por experiencias compartidas, se convierten en cercanos, así como a los lugares cargados de memoria, como los espacios ancestrales donde se desarrollan estas ceremonias.
Hirini Moko Mead observa que esta lógica relacional se sustenta en un valor fundamental: el cuidado hacia los demás. Este cuidado no se reduce a una cortesía o a una generosidad ocasional. Implica una atención constante a la manera en que tratamos al otro, una vigilancia para no herir, para no romper el equilibrio de los intercambios. Durante los encuentros, por ejemplo, los anfitriones deben asegurarse de que cada invitado sea recibido, alimentado y pueda partir en paz. Incluso en situaciones donde podrían surgir tensiones, como en conflictos o reparaciones, este valor guía las acciones para evitar que las relaciones se deterioren. Las contribuciones ofrecidas en estos eventos, ya sean materiales o simbólicas, suelen percibirse como dones sin expectativa de retorno inmediato. Sin embargo, esta aparente gratuidad esconde una lógica más profunda: la de una reciprocidad diferida, donde el don recibido compromete a quien lo recibe a devolver, algún día, bajo otra forma.
Esta dimensión de reciprocidad está en el corazón de las prácticas descritas por Hirini Moko Mead. Estructura los intercambios durante los grandes encuentros, donde grupos venidos de lejos aportan su apoyo financiero o material. Los anfitriones, a su vez, saben que podrán contar con una ayuda similar cuando organicen un evento propio. Esta circulación de dones y contra-dones no es una simple transacción; es una manera de mantener vivas las relaciones entre las comunidades. No obstante, Hirini Moko Mead señala que esta lógica choca hoy con dificultades concretas. Las restricciones económicas, la dificultad para cubrir las propias necesidades, hacen más ardua la obligación de devolver lo recibido. A pesar de ello, la exigencia de contribuir, aunque sea modestamente, persiste. Se manifiesta con especial intensidad durante las ceremonias fúnebres, donde los allegados se movilizan masivamente, a veces recorriendo grandes distancias, para honrar sus obligaciones.
inglés Reciprocal obligations are very important Ngā Āhuatanga o te Tikanga Māori in public events of this sort.
español Las obligaciones recíprocas revisten una importancia capital en los Ngā Āhuatanga o te Tikanga Māori durante eventos públicos de esta naturaleza.
Para los anfitriones, organizar un evento de esta envergadura representa un desafío mayúsculo. Deben conciliar imperativos materiales con la exigencia de cuidado hacia los participantes. Meses de preparación son necesarios para garantizar que este valor sea respetado. Un descuido, incluso involuntario, puede dejar una huella duradera, no tanto en el evento en sí, sino en la manera en que fue acogido. La crítica, en estos contextos, no se centra en detalles técnicos, sino en la incapacidad para honrar esa obligación relacional. Hirini Moko Mead subraya así que estos encuentros no son simples celebraciones; son momentos en los que se pone en juego la cohesión de las comunidades, donde se reafirma la fuerza de los lazos que las unen.
Esta visión de la soberanía como responsabilidad relacional invita a repensar nuestra relación con el poder. Sugiere que la autoridad no se mide por la capacidad de dominar, sino por la de cuidar. Recuerda que las relaciones, ya sean entre humanos o con el mundo no humano, son frágiles y requieren un compromiso constante. En este sentido, el pensamiento de Hirini Moko Mead ofrece un camino para reencantar nuestra manera de habitar el mundo: no buscando controlarlo, sino aprendiendo a cuidarlo, con humildad y perseverancia.
Fuentes citadas
- Hirini Moko Mead, Tikanga Maori Living By Maori Values, ed. Huia Publishers, 2003, trad. rendu français maison (œuvre en anglais, courtes citations attribuées).