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title: "El utupë, aliento de los ancestros y memoria en resistencia"
sousTitre: "Lo que Davi Kopenawa nos enseña sobre lo vivo invisible"
description: "En *La caída del cielo*, Davi Kopenawa revela el utupë como esencia vital y memoria colectiva de los yanomami, una sustancia inmaterial que vincula a los ancestros, los espíritus y la resistencia frente al olvido impuesto por la modernidad. Una meditación sobre el aliento como pensamiento y como lucha."
date: 2026-07-31
lang: es
tradition: yanomami
auteurs: ["Davi Kopenawa"]
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# El utupë, aliento de los ancestros y memoria en resistencia

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Según Davi Kopenawa, lo que los no indígenas llaman a veces "alma" o "espíritu" no alcanza a describir lo que anima a los seres y los une a los ancestros. Él evoca más bien una sustancia a la vez tangible e inasible, una esencia que circula entre los cuerpos, las imágenes y los relatos. Esta sustancia, la nombra según los contextos: aliento vital, reflejo, o incluso modelo reducido de lo que fue y de lo que persiste. No está encerrada en un individuo, sino que se despliega como una red invisible donde se entrelazan las voces de los antiguos, las formas de los animales míticos y los ecos de los cantos chamánicos.

## El aliento como memoria viva

Davi Kopenawa observa que esta esencia no se limita a una simple representación. Es activa, móvil, y sobre todo, se transmite. Los chamanes, con sus prácticas, no se contentan con sanar cuerpos enfermos: intervienen sobre esta sustancia misma, que perciben atacada por fuerzas externas. Su labor consiste en protegerla, restaurarla, incluso liberarla cuando está prisionera de objetos patógenos. Esta acción no se describe como una metáfora, sino como una realidad concreta, donde el aliento de los ancestros y el de los vivos se entrelazan.

Esta visión transforma la noción de memoria. Para él, las imágenes de los ancestros, sus cantos y sus relatos no son recuerdos petrificados, sino presencias activas. No desaparecen con el tiempo, sino que se transforman en entidades chamánicas, capaces de actuar en el presente. Estas entidades, surgidas de los mitos, se convierten en aliadas o adversarias, según las circunstancias. No son símbolos, sino fuerzas con las que hay que componer, negociar, o contra las que a veces hay que luchar.

## La depredación como lenguaje del mundo

Davi Kopenawa subraya que las relaciones entre humanos, no humanos y espíritus siempre se piensan en términos de depredación y venganza. Una enfermedad no es un simple desajuste, sino una agresión: algo o alguien ataca esa esencia vital, la devora o la retiene cautiva. El papel del chamán es entonces responder, expulsar al agresor o forzarlo a escupir lo que ha tomado. Esta lógica se aplica también a los conflictos entre humanos, donde la violencia es siempre una respuesta a una violencia previa.

Esta concepción del mundo no separa lo visible de lo invisible. Una epidemia, una guerra o incluso una intrusión extranjera en el territorio son formas de depredación, donde lo que se ataca es esa esencia misma que vincula a los vivos con los ancestros. Los chamanes, al intervenir, no solo curan: restablecen un equilibrio, recuerdan que el mundo no es un recurso por explotar, sino un tejido de relaciones donde cada acto tiene consecuencias.

> Los chamanes yanomami más poderosos tienen fama de poder expectorar (kahikɨ ho-, «escupir, regurgitar, expulsar por la boca») los objetos patógenos que afectan la imagen corporal/esencia vital (utupë) o el doble animal (rixi) de los enfermos.
>
> — **Davi Kopenawa**, *La Chute du ciel*, livre 78. éd. según la traducción francesa de Bruce Albert, Plon, coll. Terre humaine, 2010.

## Resistir al olvido

Davi Kopenawa describe esta esencia como un blanco privilegiado de las fuerzas que amenazan a su pueblo. Las epidemias, las invasiones o los proyectos que fragmentan el territorio no solo destruyen vidas: atacan esa memoria colectiva, ese aliento que porta las voces de los ancestros. Para él, la modernidad no es solo una amenaza material, sino una empresa de borradura, donde lo invisible —los relatos, los cantos, los vínculos con los espíritus— es negado o reducido al silencio.

Sin embargo, esta esencia resiste. Persiste en los cantos, en los sueños de los chamanes, en las imágenes que pueblan la selva. Es a la vez frágil y tenaz, como un eco que se niega a extinguirse. Davi Kopenawa no se limita a defenderla: la hace audible, la hace circular más allá de su pueblo, como una invitación a repensar qué significa "vivir" y "recordar".

*[Una voz desde adentro]* Davi Kopenawa, portavoz y chamán yanomami, habla aquí desde una posición situada: la de un hombre que ha vivido las transformaciones brutales de su territorio y que articula un pensamiento a la vez arraigado en su tradición y vuelto hacia el mundo exterior. El texto en español que presentamos es una interpretación de sus palabras, tal como aparecen recogidas en *La caída del cielo*, sin extrapolaciones más allá de los elementos verificados.

## El aliento como pensamiento

Esta esencia no es solo memoria: es también el asiento del pensamiento. Davi Kopenawa distingue varias dimensiones de la conciencia, entre ellas una que atañe a la voluntad, la mirada y la decisión. Pero este pensamiento no es individual: se nutre de las imágenes de los ancestros, de los espíritus que pueblan la selva y de los relatos que se transmiten de generación en generación. No está encerrado en un cerebro, sino que circula, se transforma y se renueva sin cesar.

En este sentido, la resistencia no es solo una lucha política o territorial: es también una batalla por preservar esa capacidad de pensar de otro modo, de ver el mundo como una red de relaciones vivas, y no como un conjunto de recursos por explotar. Davi Kopenawa no separa la defensa de su pueblo de la defensa de esta manera de pensar, pues para él, una no existe sin la otra.

## Una invitación a escuchar

Lo que propone no es una lección, sino una apertura. No pide que se le crea bajo palabra, sino que invita a prestar [atención](https://viasophia.org/lexique/attention/) a aquello que, en nuestras propias tradiciones, podría asemejarse a esa esencia vital: esas fuerzas invisibles que animan los relatos, los paisajes y los vínculos entre vivos y muertos. Quizá la modernidad no lo haya borrado todo, sino que simplemente ha vuelto esas voces más difíciles de oír.

Para Davi Kopenawa, el aliento de los ancestros no es un vestigio del pasado: es una fuerza del presente, una memoria que actúa, un pensamiento que resiste. Y es esa fuerza la que nos invita a reconocer, no como una curiosidad exótica, sino como una dimensión esencial de lo que significa estar vivo.

## Fuentes

- Davi Kopenawa, *La Chute du ciel* — Plon, coll. Terre humaine, 2010, trad. Bruce Albert (propos yanomami recueillis et traduits)


Fuente canónica : https://viasophia.org/es/reenchanter/2026-07-31-utupe-souffle-ancetres-memoire-en/
