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title: "La extracción de los vivos: sombras e imágenes-esencias"
sousTitre: "Dos lógicas de la depredación, una misma guerra contra los mundos"
description: "Entre la reducción de los cuerpos a recursos míticos y la invisibilización de los espíritus-amigos xapiri, se dibuja una violencia que excede lo económico para alcanzar lo ontológico. Mbembe y Kopenawa proponen distinguir sus mecanismos antes de considerar lo que resiste a la captura: una resistencia que no es solo política, sino cosmológica."
date: 2026-10-19
lang: es
tradition: transversal
auteurs: ["Achille Mbembe", "Davi Kopenawa"]
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# La extracción de los vivos: sombras e imágenes-esencias

La violencia extractiva no se limita a sustraer. Transforma lo que toca en otra cosa: una materia disponible, una sombra sin espesor, un depósito de sentido por vaciar. Dos voces revelan sus mecanismos desde lugares que todo parece oponer. Una habla desde la historia de los cuerpos racializados; la otra, desde el bosque y sus espíritus. Sin embargo, en su misma distinción, algo se responde.

## África y el Negro como recursos míticos

> Sin embargo, como recursos míticos, África y el Negro no solo están destinados a alimentar un límite insostenible, la fractura del sentido y una histeria gozosa.
>
> — **Achille Mbembe**, *Critique de la raison n gre*. éd. según la traducción francesa.

Mbembe nombra aquí una operación que va más allá de la explotación económica. África y el Negro se convierten en *recursos míticos*: no en realidades por explotar, sino en figuras que sirven para nutrir algo distinto. Un *límite insostenible*, es decir, un umbral que el sistema no puede franquear sin negarse a sí mismo, pero que debe, no obstante, desplazar una y otra vez para mantenerse. La *fractura del sentido* designa esa brecha por la que lo vivo es vaciado de su significado propio para reducirse a un signo al servicio de un relato ajeno. En cuanto a la *histeria gozosa*, sugiere un goce en esa misma destrucción, como si la violencia extractiva hallara su legitimidad en el exceso que produce.

Lo que se persigue no son solo un territorio o unos cuerpos, sino una función simbólica. África y el Negro no son reducidos a recursos materiales: son movilizados como operadores de sentido, entidades cuya sola existencia justifica y alimenta un sistema que los necesita para definirse. Su valor reside en lo que permiten no ver: el arbitrio de una lógica que debe reinventarse sin cesar para ocultar su propia fragilidad.

## Los xapiri y la invisibilización de las imágenes-esencias

como espíritus auxiliares xapiri, las «imágenes» (utupë) primordiales de los seres, entidades y objetos más diversos (el universo de estas imágenes-esencias es, por definición, infinito).

Kopenawa describe un mundo donde lo depredado no son solo el bosque o sus habitantes, sino los *[utupë](https://viasophia.org/lexique/utupe/)* —esas imágenes-esencias que preceden y fundan toda existencia—. Los [xapiri](https://viasophia.org/lexique/xapiri/), espíritus-amigos, son los guardianes de este universo infinito de imágenes primordiales. Depredar el bosque es, ante todo, negar la existencia de esas imágenes, volverlas invisibles, como si nunca hubieran sido sujetos por derecho propio.

La violencia extractiva no es solo una agresión contra seres visibles. Es una guerra contra lo que los hace posibles: un tejido de imágenes-esencias que no se reducen ni a recursos ni a símbolos, sino que constituyen el entramado mismo del mundo. Los [xapiri](https://viasophia.org/lexique/xapiri/) no son metáforas: son presencias activas, aliados cuya desaparición equivale a una amputación de lo real. Al negarlos, es el infinito mismo de lo posible lo que se ataca.

## Dos reducciones, una misma lógica

Mbembe habla de *recursos míticos*; Kopenawa, de *imágenes-esencias*. Los términos difieren, pero la operación es similar: convertir lo que existe en algo distinto de lo que es. En un caso, cuerpos y territorios se vuelven operadores de sentido al servicio de un sistema que los necesita para legitimarse. En el otro, espíritus e imágenes primordiales son invisibilizados para que el bosque no sea más que un reservorio de materias primas.

La convergencia no reside en una identidad de mecanismos, sino en su efecto: la reducción de lo vivo a una función extraíble. Ya sea esta función simbólica (alimentar una *histeria gozosa*) o material (explotar el bosque), supone siempre una violencia epistémica —una manera de conocer que niega la [complejidad](https://viasophia.org/lexique/complexite/) de lo que aprehende—.

## Lo que resiste a la captura

Ni Mbembe ni Kopenawa proponen una solución. Señalan, más bien, lo que, en la depredación misma, escapa a la lógica extractiva. Para Mbembe, quizá sea en la *fractura del sentido* donde algo se sustrae: un límite insostenible que, al ser desplazado sin cesar, revela la inestabilidad del sistema. Para Kopenawa, es el infinito de los *utupë* lo que resiste: un universo de imágenes-esencias que, por definición, no puede agotarse.

La resistencia no es un programa, sino una presencia. Consiste en lo que persiste en existir fuera de las categorías de la depredación: cuerpos que se niegan a ser sombras, espíritus que siguen danzando a pesar de la invisibilización. Es ontológica antes que política, porque toca a lo que hace que un mundo sea mundo —y no un recurso—.

## Fuentes

- Achille Mbembe, *Critique de la raison n gre* — 
- Davi Kopenawa, *La Chute du ciel* — Plon, coll. Terre humaine, 2010, trad. Bruce Albert (propos yanomami recueillis et traduits)


Fuente canónica : https://viasophia.org/es/articles/2026-10-19-extraction-vivants-ombres-images-essences/
