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title: "Reinventar prácticas colectivas de cuidado: colaboraciones precarias y ruptura sagrada"
sousTitre: "Dos voces para pensar el cuidado fuera de las lógicas extractivas"
description: "Entre los recolectores de matsutakes, cuya actividad emerge entre las ruinas del capitalismo, y el llamado a romper radicalmente con la modernidad extractivista, ¿cómo concebir formas de cuidado que escapen a las lógicas de depredación? Anna Tsing y Ailton Krenak trazan dos trayectorias distintas: una mediante la observación de prácticas que persisten a pesar de todo, la otra a través de la reactivación de relaciones sagradas con la Tierra."
date: 2026-10-07
lang: es
tradition: transversal
auteurs: ["Anna Tsing", "Ailton Krenak"]
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# Reinventar prácticas colectivas de cuidado: colaboraciones precarias y ruptura sagrada

Seguir los matsutakes es interesarse por vidas que se despliegan en los intersticios de un sistema que las ignora o las explota. También es observar cómo surgen prácticas sin proyecto previo, sin intención colectiva declarada. Anna Tsing propone mirar a esos recolectores de Oregón —trabajadores precarios, veteranos, migrantes sin papeles— cuya actividad cotidiana vincula bosques degradados con mercados de lujo. Su misma existencia interroga: ¿qué significa cuidar cuando las estructuras dominantes no lo permiten?

## Recolectores entre las ruinas

> Seguir los matsutakes es interesarse por los recolectores de Oregón, esos trabajadores precarios, veteranos de las guerras estadounidenses, migrantes sin papeles, que venden cada noche los hongos recogidos durante el día y que terminarán como productos de lujo en los estantes de las tiendas gourmet japonesas.
>
> — **Anna Tsing**, *Le Champignon de la fin du monde*. éd. según la traducción francesa.

Estos recolectores no son descritos como héroes ni como resistentes. Su actividad no se presenta como una alternativa política ni como una forma de militancia. Simplemente está ahí, en los márgenes de un sistema que no les otorga lugar estable. Los matsutakes crecen en bosques dañados por la explotación industrial, y ellos los recogen en condiciones de extrema precariedad. Su trabajo no transforma el mundo, pero persiste a pesar de todo.

Tsing no propone un modelo a seguir. No afirma que estas prácticas sean soluciones. Solo muestra que existen, y que su misma existencia es una forma de respuesta a un mundo que las vuelve invisibles. Los hongos se convierten en productos de lujo, pero los recolectores permanecen fuera de los relatos dominantes. Su cuidado, si es que lo hay, es el de la persistencia: seguir viviendo, recogiendo, vendiendo, a pesar de todo.

## La máquina de hacer cosas

Frente a esta persistencia precaria, Ailton Krenak propone un camino radicalmente distinto. Para él, el problema no es solo la explotación o la precariedad, sino la lógica misma que convierte todo en recurso. Esa lógica, la nombra sin rodeos:

> LA MÁQUINA DE HACER COSAS — Texto elaborado a partir de la transmisión en vivo *Conversa Selvagem*, con Ailton Krenak y Marcelo Gleiser, 17 abr.
>
> — **Ailton Krenak**, *A vida n o til*. éd. basado en la edición brasileña de Companhia das Letras, São Paulo, 2020.

La "máquina de hacer cosas" no es una metáfora abstracta. Designa un sistema que reduce la Tierra, los cuerpos y las relaciones a objetos explotables. Krenak no describe esta máquina para proponerle una reforma. Exige una ruptura radical, una salida de esa lógica. Para él, el cuidado solo puede surgir en esa ruptura.

A diferencia de los recolectores de Tsing, cuyas prácticas se despliegan en los intersticios del sistema, Krenak exige un rechazo categórico a ese sistema. No se trata de encontrar márgenes donde sobrevivir, sino de restaurar relaciones que han sido destruidas por la modernidad extractivista. Esas relaciones no son precarias: son sagradas. Vinculan a los humanos con la Tierra, con los ancestros, con los no humanos, en una interdependencia que no necesita justificación económica ni política.

## Dos trayectorias, un mismo rechazo

Estas dos voces no convergen en una síntesis fácil. Tsing observa prácticas que persisten a pesar del sistema, sin idealizarlas. Krenak exige una ruptura con ese sistema, sin proponer un plan de acción concreto. Sin embargo, comparten un mismo rechazo: el de ver el cuidado como una cuestión técnica o institucional.

Para Tsing, el cuidado no es una política, sino una práctica que emerge donde menos se espera. Para Krenak, el cuidado no es una acción, sino una manera de estar en relación con lo que nos trasciende. Ni una ni otro convierten el cuidado en una solución llave en mano. Lo presentan como una pregunta abierta, una tensión que sostener.

Los recolectores de matsutakes no forman una comunidad unida por un proyecto. Su actividad no es una resistencia organizada. Simplemente está ahí, entre las ruinas del capitalismo, como un rastro de lo que persiste a pesar de todo. Krenak, en cambio, no habla de persistencia, sino de reactivación. No se trata de sobrevivir en los márgenes, sino de restaurar relaciones que han sido rotas por la "máquina de hacer cosas".

Estas dos trayectorias no convergen. No se complementan. Coexisten, como dos respuestas posibles a un mismo callejón sin salida. Una muestra que prácticas de cuidado pueden surgir incluso en las condiciones más precarias. La otra recuerda que el cuidado solo puede existir en ruptura con las lógicas que lo hacen imposible.

Ni una ni otra proponen un modelo. No dicen cómo organizar colectivos ni cómo negociar con los poderes establecidos. Solo muestran que el cuidado, si ha de existir, no puede conformarse con los marcos dominantes. Debe anidar en sus intersticios o rechazarlos radicalmente.

## Fuentes

- Anna Tsing, *Le Champignon de la fin du monde* — 
- Ailton Krenak, *A vida n o til* — Companhia das Letras, São Paulo, 2020, trad. trad. maison (du portugais)


Fuente canónica : https://viasophia.org/es/articles/2026-10-07-reinventer-pratiques-collectives-soin-collaborations/
